miércoles, 10 de julio de 2013

Recuperación de la memoria biocultural.



RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA BIOCULTURAL.

La transmisión de la memoria biocultural a las nuevas generaciones ha sido una experiencia enriquecida y cada vez más refinada mediante la repetición en el tiempo que ha tenido lugar gracias al “dialogo de saberes”, que convierte a la memoria biocultural en un descriptor de procesos innegables de perfeccionamiento. Además, de acuerdo con Toledo y Barrera-Bassols, el conocimiento contenido en un solo informante es la síntesis de la experiencia históricamente acumulada y transmitida a través de generaciones por una cultura rural determinada (lo que le dijeron), la experiencia socialmente compartida por los miembros de una misma generación (lo que le dicen) y la experiencia personal y particular del propio productor y su familia, adquirida a través de la repetición del ciclo productivo anual, enriquecido por variaciones, eventos imprevistos y sorpresas diversas (lo que observa por sí mismo).

La memoria biocultural tiene la potencialidad de recoger aquellos rasgos identitarios de los pueblos y familias campesinas. Identidades sustentadas como un edificio sobre sus cimientos. Es decir, todas las ideas transmitidas por la cultura, las experiencias y los relatos escuchados, son el esqueleto sobre el cual se va construyendo una memoria biocultural colectiva que se ve a sí misma como heredera de quienes le precedieron, pero a la vez como gestor de futuro. Esto mismo sucede con las personas, que igualmente, se van haciendo su propia identidad, basándose en remembranzas e historias que les ha transmite su vida, su entorno, su familia, su imaginación, seleccionando qué y cómo recordar, siempre en un contexto social dado que nos sumerge en lo colectivo. Este enlace entre identidad y memoria es una dimensión que lleva a pensarnos y preguntarnos de dónde venimos, por qué somos como somos y más aún, qué queremos para el futuro, y nos hace seres más críticos y reflexivos.

En estos tiempos de crisis del medio rural en donde: se han perdido los derechos básicos para poder decidir qué vamos a producir y alimentarnos; se ha perdido el derecho de las sociedades a tener acceso a tierra para producir; es alarmante la falta de reconocimiento de nuestros campesinos y se están perdiendo importantes saberes campesinos ancestrales.
Las culturas rurales son portadoras de buena parte de los valores constituyentes de la sociedad que desde el enfoque agroecológico se apoya; tales como: el trabajo y la propiedad colectivas, el autoabastecimiento, la autonomía y la biodiversidad como estrategia para la seguridad y la estabilidad social y ecológica. En nuestras manos está la posibilidad de recuperar el conocimiento tradicional (el saber-hacer) para la sostenibilidad, antes de que las últimas generaciones de campesinos desaparezcan del territorio español; y con ellas las herramientas, las instituciones tradicionales comunales (que no públicas o estatales), las infraestructuras (acequias, molinos, caminos...), y las semillas y las razas ganaderas tradicionales asociadas.

El desarrollo rural sostenible del estado español no va a ser posible a menos que se haga una reforma agraria integral que asegure la redistribución de tierras y promueva la recampesinación de una sociedad plural y abierta, con jóvenes y adultos, en el valle y en la montaña. Este nuevo paradigma no será posible sin la reconciliación de la sociedad y revalorización de las raíces campesinas de cada territorio. Para ello la agroecología, propone el rescate de todos aquellos conocimientos campesinos y prácticas validas para vitalización del medio rural. En esta praxis, la cercanía con las sociedades guardianas de biodiversidad será fundamental y estratégica. Debido a que la memoria biocultural y el saber campesino están íntimamente conectados y por tanto dependen mutuamente.
Mirando al futuro del campo, la memoria biocultural es una pieza clave de análisis desde la perspectiva agroecológica, porque valoriza el conocimiento tradicional de la naturaleza, al mantenerlo, recordarlo y vivificarlo. La memoria biocultural comprende sabidurías recogidas y aprendidas de los campesinos que han sabido transmitir en forma oral en general de aquellos pueblos o agroecosistema que conservan su estructura social, tradiciones y cultura campesina. Incluyendo un complejo integrado por el conjunto de creencias (cosmos), el sistema de conocimientos (corpus) y el conjunto de prácticas productivas (praxis).

Por todo lo anterior, el conocimiento o saber campesino que alberga la memoria biocultural, constituye un verdadero patrimonio para el desarrollo de propuestas de desarrollo rural y es por ello que desde el enfoque agroecológico es de especial interés el tejido de puentes de diálogo para el conocimiento de sabidurías campesinas para el mantenimiento de memorias bioculturales vivas. 

Recuperación de usos forestales


RECUPERACIÓN DEL MONTE DE SAN MARCOS Y DE LOS USOS FORESTALES DE NALDA.

Las áreas de montaña de La Rioja, que suponen el 50% de la extensión de la Comunidad Autónoma, vienen sufriendo un proceso de pérdida de población y de desaparición de las actividades económicas tradicionales desde hace un siglo. Este hecho ha acarreado una modificación profunda de los usos del espacio agrario y una desaparición de las actividades agrícolas que venían llevándose a cabo en él como es el caso de la ganadería. Las consecuencias más visibles de estos cambios en cuanto a la morfología espacial, han sido el incremento de las superficies boscosas y la puesta en marcha de procesos de matorralización, que han afectado sobre todo en las áreas que, en el sistema productivo tradicional, estaban destinadas a campos de cultivo. En algunas áreas, especialmente en el sector oriental de la Sierra riojana, estos campos de cultivo estaban ubicados en terrazas o bancales, construidos en piedra, cuya configuración se remonta hasta la Alta Edad Media.
Las dinámicas de sucesión vegetal, que tienen lugar tras el abandono de los campos de cultivo, han sido descritas por diferentes autores (Lasanta, 1995, 2000, 2006, García-Ruiz, 2000, Arnáez Vadillo, 1990, Palacios Cuesta, 2009…) y su evolución atiende a una secuencia precisa y lógica. Durante los primeros años del abandono, las parcelas que habían sido de cultivo, se cubren de un estrato herbáceo; posteriormente, se inicia un proceso de matorralización, que en zonas calizas está dominado por aulagas (Genista scorpius), y en áreas de suelos ácidos por jaras (Cistus Laurifolius). La cubierta de matorral suele prolongarse por espacio de 30/50 años, dependiendo de las condiciones de altitud, exposición solar, humedad,,, etc.; a partir de ese tiempo, comienza un proceso de recuperación del arbolado, que va cubriendo todas las parcelas, y que, durante un tiempo, convive con el matorral.

Los procesos de matorralización y bosquización, en marcha desde hace más de sesenta años, están suponiendo una disminución de las superficies pastables y un embastecimiento del pasto, consecuencias ambas de los mencionados procesos de sucesión vegetal. A fin de hacer frente a esta situación, desde la Administración Regional se vienen aplicando acciones destinadas a propiciar la realización de desbroces, la mayoría de los cuales tienen lugar en zonas que anteriormente habían sido tierras de cultivo. Este sistema de desbroces obliga a repasar periódicamente las zonas desbrozadas a fin de frenar el desarrollo de los brotes del matorral, con lo que ello supone en cuanto a los gastos que esta actividad conlleva. Así mismo, es necesario hacer constar la dificultad en la renovación y rejuvenecimiento de los ganaderos; la explicación de este hecho, se debe no solo a factores de rentabilidad económica, a pesar de las subvenciones de fondos públicos, sino también a las dificultades en el desempeño de esta actividad. Los problemas derivados de la localización del ganado, la desaparición de caminos y abrevaderos o las dificultades en los accesos, son, entre otras, las razones que explican este hecho.

Hoy en día en Nalda, existen grandes zonas de monte en los cuales los usos agrarios han disminuido con respecto a la zona de la vega. Subiendo del valle del Iregua en altura (más de 600 metros) se van observando pinos, viñas cultivadas en zonas altas para la producción de una variedad achampanada y almendros. A medida que se asciende algo más, los frutales van apareciendo también en las parcelas de uso agrario, así como los pastizales y los arbustos de porte bajo como son el tomillo, los cardos, los espinos. También a esta altitud (760 metros) se observan almendros y cerezos en parcelas cultivadas y encinas y pinares en zonas de monte. Las parcelas que se observan en las laderas del pueblo, más arriba de las huertas, son también de propiedad privada, aunque tengan la apariencia de monte público (inclusive un pequeño pinar y por supuesto, los almendros, cerezos)... Se observan también antiguos usos como colmenares abandonados o parcelas cultivadas que ya no se cuidan (algunas viñas...)

Entre las iniciativas en el ámbito del monte, se encuentra de la recuperación de algunas zonas de monte, con el fin de recuperar usos tradicionales, conseguir un rendimiento y recuperar los valores naturales del entorno de las huertas, que no sólo se deben limitar a la vega, sino también a las laderas de los alrededores, en las cuales los usos agrarios han sido tradicionales durante décadas. Desde el Colletero se quieren impulsar nuevas alternativas de producción para recuperar el monte y hacerlo productivo, cultivos que necesiten poco mantenimiento. En este sentido, los hongos, setas, micorrizas son alternativas a considerar, con los que se recuperaría humedad y fertilidad de las tierras. En esta zona se dan los hongos Boletús, Oreja de Judas, seta de chopo, robellones.
* Un aprovechamiento comunal que ha desaparecido: la leña.

Dado el clima tan frío en estas zonas de montaña se precisó de grandes cantidades de leña para pasar el invierno. Para ello, existían varios tipos de aprovechamientos comunales en la zona: leña de corta de hogares, “desarraigadas” (por los vientos), “rodadas” (en cauces de los ríos). El aprovechamiento de los montes de roble, pino o haya de calidad se hacían por pública subasta y las modalidades eran: limpia, entresaca, matar rasca, maderables y leñosas. Como Sorzano perteneció a Nalda los Naldenses iban al monte de Moncalvillo a por leña.

Las leñas salvo la del pino se cortaban en los meses de la erre, es decir de septiembre a abril.


La leña se ocupaba para cocinar y para dar calor en las casas. Eran las mujeres las que cocinaban en la casa, así una de ellas Raquel Ramírez explica las diferentes modalidades de cocinas existentes que funcionaban con leña. “La cocina económica se enciende con leña y tiene un depósito de agua caliente, encima una chapa y un horno”. Tener la leña lista para quemar implicaba mucho esfuerzo y horas de trabajo por lo que la llegada del butano se siente como un buen adelanto que facilitó el trabajo tanto de hombres como de las mujeres. Hoy en día en cambio, se observa un regreso hacia los usos tradicionales de la leña como combustible para calentar los hogares, lograr agua caliente y cocinar, debido a la sostenibilidad de su uso (se aprovecha un subproducto del campo), a su precio y disponibilidad y al momento coyuntural de crisis ideológica, energética y económica que vivimos. 

Pasos previos al proyecto


En el 2012, a través de la Asociación El Colletero y con un curso de la consejería de Agricultura del Gobierno de La Rioja se desarrollo un curso en el que nos pusimos a plantar árboles y a probarnos a nosotros mismos para esta tarea. 

Se eligió un espacio denominado San Marcos en el monte de Nalda. Este espacio es un lugar muy querido por los naldenses y en él se hallan las ruinas de una antigua ermita que data (según los documentos con los que se cuenta) de 1664. Esta ermita además de ser un lugar de culto al santo, siempre sirvió de refugio a labradores y pastores y de ahí su importancia en la vida de los habitantes del municipio. 

Para la forestación del espacio de San Marcos se usaron en este curso plantaciones productivas y forestales con fines productivos, madereros y biológicos, como son las encinas, los quejigos, los pinos y sabinas, las gayubas. 









Debido a que las especies micorrizadas tienen un halo de muerte a su alrededor debido a la micorrización, se va a alternar especies de este estilo con arbustos y otras plantas que ya existen en el territorio, con el fin de mejorar la biodiversidad, dejar reservorios y recursos suficientes a los animales de la zona para que no tengan que recurrir a las nuevas plantas con el fin de poder alimentarse y también se mantenga la vida del suelo en convivencia con los hongos y setas que se van a incorporar. Este monte ya tiene mucha presencia de boletus y níscalos y presenta condiciones de pH, climatología y tipo de roca idóneas para la implantación de especies micorrizadas.

Los dos objetivos básicos serán:
•          Objetivo productor: si se quiere producir madera o frutos. Repoblaciones de una sola especie con turnos.
•          Objetivo protector: protección del suelo, la biodiversidad, el paisaje. Mezcla de especies.

Resultado de los trabajos: con el desarrollo del curso los participantes han logrado la plantación del siguiente listado de árboles:




UTMX
UTMY
UTMZ
Encina 1
543343
4684850
764
Quejigo 1
543346
4684845
761
Sabina 1
543344
4684808
763
Encina 2
543355
4684834
763
Sabina 2
543360
4684830
763
Quejigo 2
543360
4684825
764
Encina 3
543365
4684828
764
Quejigo 3
543367
4684821
764
Encina 4
543363
4684820
761
Encina 5
543373
4684823
764
Quejigo 4
543379
4684819
766
Encina 6
543378
4684806
768
Encina 7
543382
4684807
767
Encina 8
543387
4684805
768
Sabina 3
543382
4684797
766
Encina 9
543389
4684799
768
Quejigo  5
543390
4684792
769
Encina 10
543393
4684783
770
Encina 11
543421
4684747
770
Encina 12
543427
4684742
772
Encina 13
543417
4684713
771
Encina 14
543409
4684719
771
Encina 15
543411
4684724
771
Encina 16
543407
4684728
770
Quejigo 6
543400
4684730
772
Sabina 4
543407
4684733
771
Encina 17
543405
4684738
769
Sabina 5
543404
4684743
768
Encina 18
543402
4684747
767
Carrasca existente
543372
4684809
764
Enebro existente
543371
4684813
764
Pino negro 1
543332
4684872
759
Pino negro 2
543332
4684875
762
Pino negro 3
543327
4684874
762
Pino negro 4
543324
4684871
761
Pino piñonero 1
543320
4684871
761
Pino piñonero 2
543322
4684879
761
Pino piñonero 3
543316
4684877
762
Morera 1
543315
4684867
760
Tilo 1
543312
4684873
761
Cerezo 1
543309
4684878
761
Morera 2
543304
4684883
759
Cerezo 2
543311
4684889
760
Tilo 2
543316
4684884
761


Fotografías de los trabajos: